martes, 13 de septiembre de 2016

69 d. C.: El año de los cuatro emperadores

Nerón fue declarado enemigo público de Roma poco antes de suicidarse. Al ser el último miembro de la dinastía Julio-Claudia por no haber conseguido tener descendientes con ninguna de sus dos esposas (con la segunda tuvo una hija que murió a los pocos meses de nacer), su caída del poder precipitó una guerra civil que amenazó con destruir el sistema político del principado, que había sido pensado precisamente para evitar este tipo de conflictos.

Tras la conspiración de los Pisones (un complot contra el emperador en el que se planeó su muerte, en el que estaba involucrado el senador Cayo Calpurnio Pisón), Nerón comenzó a dejar ver su miedo hacia los comandantes más famosos y la nobleza en general, a los que hizo perseguir de forma descarada. La carga económica de las extravagancias del emperador había ido en aumento con los gastos derivados del incendio del 64 d. C.: una muestra de ello es la reducción del porcentaje de plata en los denarios en los años 64 y 65. Nerón, además, llevó a cabo abusos tributarios a las provincias, lo cual provocó que muchas de ellas se rebelaran y quisieran dejar de pagar impuestos.


Busto de Nerón, Giovanni Battista (Museo del Prado)

Esta situación provocó descontentos en todas las capas de la sociedad (especialmente en las superiores al ser atacadas directamente por las sospechas del emperador). Tácito cuenta como a Nerón se le apartó del trono “mediante mensajes y rumores, más que por la fuerza de las armas”.

Una vez que Nerón hubo abandonado la ciudad, la guardia pretoriana aclamó a Galba (un anciano consular de la nobleza republicana con un espléndido historial militar a sus espaldas, que llevaba ocho años gobernando en la provincia de la Hispania Tarraconensis). La vía política dejaba así paso a la vía militar: como afirma Tácito, en la primera crisis del principado se descubrió “el secreto del poder”, que no era otro que el control de los ejércitos provinciales. Por ello, es este momento cuando las provincias adquieren un verdadero protagonismo político frente a Roma e Italia, situación que se corresponde con la rivalidad económica ya existente entre ambas.

El Senado, que había declarado a Galba enemigo público de Roma por rebelarse ante la política fiscal de Nerón, condenó a éste (que se suicidó en la villa de un liberto) y proclamó a Galba emperador en junio del 68 d. C.


El emperador Galba, Taller Italiano (Museo del Prado)

La nobleza vio en el nuevo emperador a alguien capaz de velar por sus intereses y por la recuperación de la economía del Imperio, gravemente dañada tras los gastos llevados a cabo por Nerón. Además, al contrario que el anterior emperador, Galba trató de congraciarse con la población eliminando algunos impuestos y poniendo trabas a la actuación de los procuradores imperiales. Sin embargo, la pretendida reducción de gastos degeneró en avaricia: aunque en principio el emperador había recibido el apoyo de los soldados para llevar a cabo su reinado, pronto se pusieron en su contra al ver que no se les compensaba con los donativa prometidos cuando era aspirante al gobierno del Imperio. Por ello, los pretorianos lo eliminaron y los senadores propusieron al gobernador de Lusitania, Marco Salvio Otón (que, estratégicamente, había basado su propaganda política en su carácter generoso) como nuevo emperador.


Moneda de Otón 

Simultáneamente, Aulio Vitelio, gobernador de Germania Inferior, había sido ya nombrado emperador por su propio ejército, formado por las tropas del Rin. Aunque Otón contaba con el apoyo militar de las provincias occidentales, sucumbió ante la avalancha de las fuerzas de Vitelio en abril del 69, por lo que éste fue reconocido como emperador por el Senado. Para garantizar su seguridad personal, Vitelio retiró a los pretorianos del servicio activo y consiguió el apoyo de las legiones mediante promesas y donaciones que luego no resultaron ser tan efectivas como el emperador hubiera querido, pues surgirían sublevaciones en los ejércitos orientales que se pronunciaron a favor de Vespasiano, que cosechaba éxitos en Palestina, donde había sido destinado por Nerón antes de morir para parar las revueltas originadas en Judea en el 66 d. C.


Vitelio, Anónimo (Museo del Prado)

Vespasiano contaba con el apoyo de siete legiones y varios gobernadores provinciales, entre ellos el de Egipto, Tiberio Julio Alejandro (muy importante al ser este lugar el “granero” del Imperio). El apoyo provincial resultó decisivo para la victoria de Vespasiano en el 69 d. C., dado que la rivalidad planteada entre él y Vitelio solo podía resolverse mediante confrontación militar. Muerto Vitelio en Cremona (tras intentar en vano pactar con el nuevo emperador), Vespasiano preparó su marcha hacia Roma, que no llevaría a cabo hasta finales del año siguiente.

El nuevo emperador, primer miembro de la dinastía Flavia, llegó a restaurar el sistema imperial gracias a su acertado programa de administración, en el que la unidad del ejército y la reactivación económica de base presupuestaria e impositiva fueron los puntos clave.


Vespasiano, Giovanni Battista (Museo del Prado)

En el año 69, el Imperio sufre una crisis producida no solo por las carencias económicas provocadas por las circunstancias dadas en el gobierno de Nerón, sino por la ruptura de la línea sucesoria de la dinastía Julio-Claudia y los conflictos militares surgidos a partir de la misma, que amenazarán constantemente la unidad romana. Si se puede obtener una conclusión de estos conflictos entre ejércitos, es que desde este momento Roma ya no era la clave para gobernar el Imperio, sino una ciudad más, pues comienzan a surgir emperadores en las provincias y su éxito dependerá del apoyo que reciban de los ejércitos provinciales.


BIBLIOGRAFÍA

Barrett, Anthony A. (ed.), Vidas de los césares. Barcelona: Crítica, 2009.
Bravo, Gonzalo, Historia del Mundo Antiguo. Una introducción crítica. Madrid: Alianza Editorial, 2012.
Rabanal Alonso, Manuel Abilio. “Consideraciones sobre la crisis de los años 68-69”. Lucentum nº1 (1982): 183 – 188.



IMÁGENES

Página Web Museo del Prado (museodelprado.es) 

http://www.tesorillo.com/altoimperio/otho/otho5.jpg

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