martes, 18 de julio de 2017

Anne Bonny: la mujer pirata

Desde que comenzaron a hostigar los mares, los piratas gozan de un halo de romanticismo que ha venido exaltándose como el cénit de la libertad en el seno de una sociedad rígida, frívola y solemne de la que todo hombre podía huir si se unía a las filas de una tripulación bajo la bandera negra. La piratería era entendida como sinónimo de una vía de escape, de labrarse un porvenir independiente aun con la criminalidad que aquello conllevara –o con más razón, quizá por el morbo que traía consigo– y que, siendo más o menos ajustado a la fantasía que le es asociada, desde luego constituía un fenómeno que no podía permanecer ajeno a todo aquel que aspirase a más allá del encorsetamiento impuesto por su clase, su fortuna, su familia o su género. No resulta extraño elucubrar cómo probablemente no sólo los hombres, sino también las mujeres, soñaran con aquella distintiva libertad vinculada a la vida del pirata, cuando especialmente el papel de la mujer se reducía al hogar y la familia. Es así como, más allá de sus fantasías, Anne Bonny lograría formar parte de la Edad de oro de la piratería como tantas otras mujeres que habían alcanzado aquella forma de libertad. 


Anne Bonny

No obstante, su vida se ve rodeada de un aura de misterio que hace de la precisión de su biografía tarea ardua, encargándose de ella el Capitán Charles Johnson en A General History of the Robberies and Murders of the most notorious Pyrates. Pese a ser una obra contemporánea a ella, publicada en el 1724, y que recogía sus hazañas junto con las de otros grandes piratas que la acompañaron en aquel célebre tiempo de pillaje, Johnson ha llegado a ser considerado por teóricos de la literatura como un seudónimo del escritor Daniel Defoe. Por ello, pese a la existencia de documentos oficiales que constatan la realidad de la figura de Anne Bonny, es preciso constatar que en cuanto a la vida de la bucanera, lo único absolutamente cierto es la inspiración que ejerce como mujer que se aventuró al riesgo de buscar la libertad.

Nacida como Anne Cormac, su llegada al mundo al Condado de Cork, en Irlanda, no tiene fecha conocida, situándose entre los años 1698 y 1703. Su vida se vio marcada por constantes altibajos, tal vez alentados por la leyenda que supone su figura, y ya desde niña tuvo que enfrentarse a una comunidad que le apuntó con el dedo al ser el fruto ilegítimo de la relación entre el célebre abogado William Cormac y la criada del hogar, Mary Brennan. Ello causó que la pareja y su criatura huyeran primero a Londres, donde Anne trataba de ser escondida sin éxito vestida como si de un niño se tratase, hasta Carolina del Sur. Allí, William finalmente logró asentarse gracias a sus habilidades para el derecho y los negocios, adquiriendo una casa en la ciudad de Charleston y una plantación a las afueras con la que le dio a Anne una vida acomodada, lejos de la preocupación de no tener un trozo de pan que llevarse a la boca.

El carácter de Anne nunca resultó fácil, especialmente tras el fallecimiento de su madre a causa de la fiebre tifoidea cuando la futura pirata contaba con 13 años. La leyenda asegura que Anne llegó a protagonizar violentos enfrentamientos en torno a esa edad, actitud que le hizo mantener constantes discusiones con su padre. Ante esta situación, decidió concertar un matrimonio que le permitiera sentar la cabeza, pero absolutamente contraria a la prisión de formar una familia y un hogar tradicional hizo que huyera de su casa a labrar fortuna en las Islas Bahamas acompañada de su primer amor: James Bonny.

La fascinación que ejercían en ella las historias de piratas y su ansiada libertad por huir de la superficialidad que se respiraba en el hogar Cormac le hizo casarse a espaldas de su padre con quien era un marinero de tres al cuarto. James Bonny vio en Anne la oportunidad de adquirir la fortuna de William dado su mala suerte como pirata más bien mediocre, pero el abogado desheredó a su hija habiendo predicho las intenciones de su yerno. No obstante, eso no impidió que la pareja pusiera rumbo a Nassau, no sin antes, como una vez más aseguran las leyendas, de que Anne prendiera fuego a la plantación de su padre como venganza.

Nassau era considerado como un templo para los piratas ingleses, que la habían denominado como República Pirata. Sus habitantes residían en aquella zona de la isla de New Providence huyendo de la justicia, ansiando vivir en comunidad con sus hermanos piratas. En esta instancia, la llegada de la pareja Bonny a Nassau no dejó indiferente, especialmente dada la personalidad arrolladora que Anne mostraba dentro y fuera de las tabernas atestadas de piratas. No obstante, también trajeron consigo el fin de la República, pues el ansia de poder de James le hizo aceptar en 1718 el Perdón Real y trabajar como informante para favorecer la caza de piratas a favor de quien se convertiría en el Gobernador Real Woodes Rogers, con quien los británicos recuperaron el control de la isla.

Visiblemente descontenta con la labor de su marido, Anne no tardaría en enamorarse irremediablemente del pirata Jack Rackham, apodado Calicó Jack, quien se había enfrentado como parte de la tripulación de Charles Vane contra el Edicto de Perdón promulgado por el rey Jorge I. Vane, junto con Edward England y Jack Rackham, formarían un grupo de rebeldes con los que procederían a atacar pequeñas embarcaciones a lo largo y ancho de las Bahamas, convirtiéndose en blanco de los cazarrecompensas. A su regreso a Nassau, Calicó Jack, que se había convertido en capitán tras la huida de Charles Vane, suplicó el Perdón Real culpando a Vane de caer en las garras de la piratería, pero no tardaría en volver a enfrentarse a Rogers cuando su relación con Anne Bonny se hizo notoria en la isla y el gobernador promulgó azotarla públicamente como castigo por adulterio. Jack trató de ofrecer una cantidad sustanciosa de dinero a James Bonny para retirar la denuncia que había impuesto y que Anne obtuviese el divorcio, pero se negó y pidió ayuda al gobernador para retenerla en la isla.


Jack Rackham

Así pues, en 1720 Anne Bonny abandonó a su marido para embarcarse en un navío robado junto a Calicó Jack, bautizado como Revenge, bajo la famosa Jolly Roger que él diseñaría. Su actitud feroz y valiente había sido de sobra demostrada en la isla como para permitirse codearse con aquellos bucaneros, pero una mujer a bordo de un barco pirata era considerada mal fario acorde al sexto artículo del Código Pirata: «No se permiten niños  ni mujeres en el barco». Por ello, Anne se vio obligada a vestirse como un hombre, puesto que aunque se argumentaba que las mujeres daban mala suerte en la búsqueda de tesoros y riquezas, realmente se dice que era una cuestión de prevención para que los piratas no se distrajeran. Con el tiempo, Anne no se esmeró en ocultar su género a la tripulación y no encontró mayor problema por ello dado su perfecto manejo de las armas, aunque siempre mantuvo sus ropas masculinas en el pillaje y cuando participaba en algún conflicto armado.

Ambos encontraron bastante suerte en su aventura, aun cuando atacaban embarcaciones relativamente pequeñas de cuyas tripulaciones tomaban nuevos miembros que se unieran a la causa pirata bajo coacción de Calicó Jack. Uno de los prisioneros que se unió a la tripulación del Revenge fue Mark Read, un soldado británico imberbe y escuálido que hizo migas con Anne Bonny. Jack, que también poseía un carácter fuerte acorde a su pareja, exigió explicaciones a Anne una vez la relación de ambos se hacía visiblemente estrecha, ante lo cual se conoció que Mark Read en realidad era una mujer, de nombre Mary.


Mary Read matando a su enemigo con una espada

Mary Read había acostumbrado su identidad a la de Mark desde bien pequeña, cuando al ser fruto de una aventura, su madre la hizo pasar por su fallecido y legítimo hermano mayor Mark, y así continuar recibiendo una pensión de sus abuelos paternos dada la desaparición de quien habría de ser su padre. Como Mark Read, acostumbró al trabajo a bordo desde muy joven, uniéndose incluso a la armada británica y ejercer el servicio militar en Holanda.  Cuando fue encontrada por Anne y Jack, había renunciado y se había embarcado rumbo al Caribe en busca de nuevas aventuras. Se cree que a partir de entonces los tres piratas comenzaron una relación poliamorosa, o al menos, que existió un supuesto romance entre Anne Bonny y Mary Read. Sea como fuere, ambas fueron la mejor arma en la tripulación de Calicó Jack.

Para 1720, la fama del trío filibustero había hecho que sus cabezas valiesen lo suficiente para que todo cazador de piratas se enzarzara en su captura. Así fue como el gobernador de Jamaica, Nicholas Lawes, autorizó a Jonathan Barnet a capitanear una goleta armada que le llevaría hasta Dry Harbour Bay, en Jamaica. Revenge fue rodeada y tomada en un ataque sorpresa, ante lo cual Jack Rackham y su tripulación se negaron a oponer resistencia dado lo que consideraban una derrota clara, emborrachándose en sus camarotes hasta no mantenerse en pie, con excepción de Anne y Mary; ambas fueron las únicas piratas que lucharon con todas sus fuerzas.

Toda la tripulación fue llevada a Spanish Town para someterse a juicio a fecha de 16 de noviembre, siendo juzgados y condenados a la horca en una pena que se conmutó al día siguiente. No obstante, Anne y Mary demostraron ser mujeres y exigieron ser juzgadas paralelamente a Jack y sus compañeros hombres, algo que sucedió el 28 de noviembre, e incluso a Anne se le permitió visitar a Jack la noche antes de ser ejecutado aun estando pendiente de juicio. Según cuentan las leyendas, las únicas palabras de Anne Bonny fueron: «Lamento verte así, Jack. Pero si hubieras luchado como un hombre, ahora no tendrían que colgarte como a un perro».

El día del juicio de las mujeres pirata, y siendo ambas conocedoras de la ley británica, alegaron compasión a través del pleading the belly, proceso legal por el cual retrasarían la sentencia de muerte por horca a la que fueron condenadas, por estar embarazadas. Según la ley, serían juzgadas una vez más por separado tras dar a luz, aunque la condena se ejecutaría igualmente una vez naciera el retoño, para no asesinar al no-nato inocente. Mary Read no soportó mucho más tiempo en la cárcel al morir de unas fiebres, sin saberse si quiera si acaso la joven había fallecido tras dar a luz y viéndose potenciada su enfermedad por el agotamiento del parto. No obstante, Anne Bonny obtuvo numerosos aplazamientos del segundo juicio hasta que, de la noche a la mañana, desaparecería de los documentos oficiales.

La teoría más señalada que explica cómo Anne Bonny escapó de prisión sitúa a su padre como principal causante, quien utilizando su influencia para liberarla esperaba perdonar a su hija y hacer que la misma ingresara en un convento donde expiaría todos sus pecados, después de que diera a luz en Charleston. No obstante, la chica presumiblemente decidiría asumir una nueva identidad y establecerse en la ciudad de su infancia, contrayendo matrimonio un año después con Joseph Burleigh. Así, su juventud de fechorías y libertad terminaría culminando en la vida que en un principio había ansiado rechazar, muriendo en 1782.

La figura de Anne Bonny no está exenta de fantasías potenciadas por la literatura romántica, especialmente a causa de su actividad como pirata, del mismo modo que aquellos personajes contemporáneos a ella que contemplaron en la forma de vida que eligieron la voluntad de cambiar las normas que les fueron impuestas. Hallándonos más o menos de acuerdo con la filosofía pirata, encontramos en la biografía de Anne Bonny una aspiración superior, dejando un legado que, aun tienda más a lo real o a lo ficticio, no deja de ser una fuente de inspiración, del mismo modo que tantas grandes mujeres que arriesgaron cuanto tuvieron para tratar de encontrar una alternativa más allá a las pretensiones que la época les asignaba por el mero hecho de su género. 


Bibliografía

ELLMS, C. The Pirates Own Book, Or Authentic Narratives of the Lives, Exploits, and Executions of the Most Celebrated Sea Robbers: With Historical Sketches of the Joassamee, Spanish, Ladrone, West India, Malay and Algerine Pirates. (Portland: Sanborn & Carter, 1837), https://books.google.es/books?id=tqJWAAAAcAAJ&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false [Consultado el 3 de julio de 2017]

JOHNSON, C. A general history of the pyrates, from their first rise and settlement in the island of Providence, to the present time. (Londres: Eighteenth Century Collections Online, 1725), http://0-find.galegroup.com.fama.us.es/ecco/infomark.do?&source=gale&prodId=ECCO&userGroupName=unisevi&tabID=T001&docId=CW3301641447&type=multipage&contentSet=ECCOArticles&version=1.0&docLevel=FASCIMIL [Consultado el 2 de julio de 2017]

REDIKER, M. Villains of All Nations: Atlantic Pirates in the Golden Age. Boston: Beacon Press, 2005.

VÁZQUEZ CHAMORRO, G. Mujeres Piratas. Madrid: Algaba. 2004

WOODARD, C. The Republic of Pirates: Being the True and Surprising Story of the Caribbean Pirates and the Man Who Brought Them Down. Philadelphia: Harvest Books, 2008.


Webgrafía

ÁLVAREZ, J. ‘‘El encuentro entre las dos mujeres piratas más famosas de la Historia’’. La Brújula Verde, 30 de junio de 2016: http://www.labrujulaverde.com/2016/06/el-encuentro-entre-las-dos-mujeres-piratas-mas-famosas-de-la-historia [Consultado el 3 de julio de 2017]

FERRER VALERO, S. ‘‘Un pirata de leyenda, Anne Bonny (Siglo XVIII) ’’. Mujeres en la Historia, 8 de marzo de 2011: http://www.mujeresenlahistoria.com/2011/03/un-pirata-de-leyenda-anne-bonny-siglo.html [Consultado el 2 de julio de 2017]

NORTON, R. ‘‘Lesbian Pirates: Anne Bonny and Mary Read’’. Gay History & Literature, 14 de junio de 2008: http://rictornorton.co.uk/pirates.htm [Consultado el 1 de julio de 2017]
PALLARDY, R. ‘‘Anne Bonny. Irish-american pirate’’. Encyclopedia Britannica, 2 de septiembre de 2010: https://www.britannica.com/biography/Anne-Bonny [Consultado el 1 de julio de 2017]


Imágenes
Johnson, C. (1724) A general history of the pyrates, from their first rise and settlement in the island of Providence, to the present time. . ‘‘Anne Bonny’’. Litografía. Wikimedia Commons: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/4d/Female_pirate_Anne_Bonny.jpg(10 de julio de 2017)
Johnson, C. (1724) A general history of the pyrates, from their first rise and settlement in the island of Providence, to the present time. . ‘‘Jack Rackham’’. Litografía. Wikimedia Commons: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/ad/Rackham%2CJack.JPG (10 de julio de 2017)
Ellms, C. (1842) The Pirates Own Book, Or Authentic Narratives of the Lives, Exploits, and Executions of the Most Celebrated Sea Robbers. ‘‘Mary Read killing her antagonist [with a sword] ’’. Litografía. Wikimedia Commons: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/e/ed/Mary_Read_killing_her_antagonist_cph.3a00980.jpg/800px-Mary_Read_killing_her_antagonist_cph.3a00980.jpg (10 de julio de 2017).


Sobre la autora

Marisa de las Heras
Estudiante de Antropología Social y Cultural por la Universidad de Sevilla y de Geografía e Historia por la UNED. Interesada en la Antropología Política y de las Sociedades Contemporáneas, centra sus proyectos en la prospectiva cultural ligada a las nuevas tecnologías y la globalización. Sus aficiones van desde la literatura hasta teatro, además del aprendizaje de temáticas alternativas a sus estudios como la fotografía, la filosofía o la astronomía.

jueves, 13 de julio de 2017

Ganadores del IX Concurso de Ideas y Proyectos de la Universidad Pablo de Olavide

Queridos/as lectores/as y colegas,

Hacemos este comunicado para informaros que durante la jornada de hoy ha tenido lugar la defensa oral de nuestro proyecto en el IX Concurso de Ideas y Proyectos Emprendedores Innovadores, así como la entrega de premios del mismo concurso, y es un placer anunciaros que hemos ganado el premio en la categoría “Start-up: Idea de Negocio”.



Desde aquí queremos agradecer a todos los que habéis confiado y colaborado con nosotros durante este año y medio de vida. Gracias por haber participado de forma activa en Éufrates a través de artículos, opiniones, contar con nosotros para vuestras actividades y finalmente formar parte del equipo ganador de este premio. Gracias por los ánimos, por las críticas y por el feedback que hemos mantenido durante todo este tiempo, todos vosotros habéis hecho de nuestra revista lo que hoy es, y esperamos que así siga siendo largo tiempo. Para terminar con los agradecimientos, queremos agradecer de manera especial al profesor Manuel Herrero Sánchez que, desde el primer aliento de vida de Éufrates nos ha aconsejado, promocionado y apoyado, así como a los miembros de su proyecto de investigación, Alberto Rodríguez Martínez y Rocío Moreno Cabanillas. Nos hace muchísima ilusión compartir este premio con todos vosotros/as.

Hoy ha sido un día genial, en el que hemos defendido un modelo de negocio basado en nuestra formación y nuestra capacitación para aprender día a día, reinventarnos y poder ser polivalentes dentro del ámbito de las humanidades. Este premio significa todo esto, pero no podemos perder de vista la satisfacción que produce que otros valoren y validen tu trabajo, además del empujoncito económico que el premio supone. Nuestros esfuerzos seguirán orientándose a la mejora de nuestro proyecto, para lo que nos gustaría seguir contando con todos vosotros. Os dejamos aquí los enlaces tanto de nuestro Elevator Pitch como de la noticia en el Diario de la Universidad Pablo de Olavide:

Vídeo Elevator Pitch: https://vimeo.com/221724108


Atentamente,

Jonatán Orozco Cruz.

Natalia Avilés Isorna.


Equipo directivo de Éufrates Revista de historia.

jueves, 6 de julio de 2017

La yerba mate: el “oro verde” del Paraguay en la época colonial

¿Quién alguna vez no observó a un argentino, uruguayo o brasileño tomar mate? ¿De dónde procede esta costumbre de trasladar un mate, un termo y un poco de yerba a cualquier lugar del mundo al cual se trasladan? Intentaré como historiador (y argentino) explicar brevemente el origen, difusión y consumo de este producto que hoy día continúa arraigado en los países del cono sur de Sudamérica. Una mirada al periodo colonial de aquella región nos permitirá obtener algunas respuestas…

La leyenda…
Según cuentan en una época muy antigua de aquellas regiones, cuando los santos andaban por el mundo, llegó uno de ellos a la sierra donde estaban los yerbales. Algunos lo identifican como protagonista de la leyenda a Santo Tomás (o Tomé), mientras otros atribuyen a la Virgen este prodigio. Lo cierto es que la leyenda afirma que esta figura santa tenía hambre y sed, y entonces un papagayo le indicó dónde encontraría gente humana que podría socorrerlo; señalando un lugar donde habitaban guaraníes (indios de la región). Éstos lograron satisfacer la sed y el hambre del santo, y en recompensa de su buena acción les dijo que le pidieran lo que deseaban. “Caá…caá” expresaron los nativos, refiriéndose a la yerba mate; árbol venenoso que cubría amplias extensiones de esas tierras y que protegían espíritus malignos. El santo respondió que debían tostar al calor de la lumbre sus hojas, y la que es hoy letal yerba, se convertirá, mezclada al agua, en su bebida predilecta. Luego el santo desapareció y desde entonces los guaraníes iniciaron con una costumbre que hasta hoy día perdura: el consumo de la yerba mate.


La yerba del Paraguay en la época colonial
La primera referencia documental que se tiene sobre el consumo de yerba mate entre población no nativa data del año 1594, cuando el jesuita Juan Romero comentaba que en la Villa de la Concepción del Bermejo (ciudad fundada en 1585 por los españoles en el Gran Chaco) tanto indios como españoles toman “agua mezclada con yerba que llaman del Paraguay”. Desde entonces, se sucedieron toda una serie de prohibiciones para limitar su consumo, sin embargo, su avance fue continuo entre mestizos y blancos. En los primeros años del siglo XVII ya se extendía por todo el territorio de las gobernaciones del Paraguay y del Tucumán. Hacia 1630 existen referencias que ya se conoce la yerba mate en España, al menos en un círculo cerrado de intelectuales interesados por el mundo americano. En esos mismos años alcanzó uno de sus mercados más importantes: la región alto-peruana.

El mercado peruano, junto con el rioplatense, será el predilecto de la yerba paraguaya; a tal punto fue importante que al propio producto se lo asocia con el término “mate”, que proviene del quechua (hace referencia a un tipo de calabaza que se utiliza para beberla) y no al vocablo guaraní “kayguá”. El incremento del consumo de este producto nos obliga a tener en cuenta dos cuestiones interesantes:

En primer lugar el impacto social del mismo. Como dijimos, la yerba mate interesó a toda la sociedad colonial; aunque su propio consumo marcaba al mismo tiempo las diferencias en esta sociedad estamental. “La toman en abundancia pobres y ricos, los pobres en vasos de calabazas pintadas o de palo santo y los ricos en los mismos vasos guarnecidos de plata con bombillas de lo mismo…” afirmaba el padre jesuita José Cardiel; y además decía que los más ricos agregaban “azúcar y pastillas aromáticas” al agua, mientras que los menos pudientes debían conformarse sin mezcla alguna. Es decir, cómo se consumía esta bebida y si se agregaban o no “aditivos” a la misma exponía la condición social del individuo que la tomaba. Por tanto, el incremento del consumo de la yerba mate se debió a su capacidad durante los siglos XVII y XVIII para extenderse a toda una sociedad que, si bien era estamental y con profundas diferencias entre sus componentes, compartía la predilección por este producto paraguayo.

Ahora bien, para que la yerba mate alcance tierras peruanas de manera frecuente desde el siglo XVII hubo un mercado económico que se desarrolló y, a nuestro parecer, es éste el segundo aspecto que debe considerarse como clave.

Es imposible referirnos a todos los circuitos económicos en los cuales la yerba fue protagonista durante el período colonial; dada su rápida expansión e importancia. Sólo basta decir que la cantidad producida de yerba fue incrementándose a lo largo de dos centurias, siendo el principal producto de la región del Paraguay. La yerba se dirigía con frecuencia a los puertos de Santa Fe y Buenos Aires, y luego se redistribuía por vía terrestre hacia Córdoba, Tucumán, Potosí y Chile principalmente.

Las reducciones jesuíticas, productoras de “yerba caá mirí”
Los pueblos de guaraníes administrados por los jesuitas lograron hacia principios del siglo XVIII tener yerbales de gran calidad y en importante cantidad dentro de sus reducciones. Allí se desarrolló la llamada “yerba caá miri”, “cernida y sin tierra” (escribe el padre Cardiel) que la diferenciaba a la explotada en la región del Mbaracayú (Paraguay) caracterizada por ser “de palos y tierra”. Por tanto, la yerba elaborada en las reducciones jesuíticas fue de mayor calidad y con un precio que generalmente fue el doble que la explotada por los paraguayos.

Esta producción jesuítica de mayor calidad y precio, generó mayores conflictos a los ya existentes entre los vecinos de Asunción (capital de la provincia del Paraguay), principales interesados en el incremento del comercio de la yerba; y los miembros de la Compañía de Jesús. A ello se sumó que los jesuitas gozaban de la exención de impuestos por parte de la corona hispana, dado su misión religiosa en estas tierras; lo cual aumentó aún más el disgusto entre los vecinos asuncenos para con los miembros de esa orden religiosa. El comercio de la yerba y las disputas constantes, explican en gran medida las dos expulsiones de la ciudad de Asunción que experimentaron los jesuitas a mediados del siglo XVII y durante la “Revolución de los Comuneros” (1721-1735); situaciones previas a la definitiva expulsión de tierras rioplatenses de los jesuitas entre los años 1767 y 1768. Luego de la expulsión, la producción decayó en aquellas regiones que antiguamente ocupaban las reducciones; sin embargo, no desapareció por el interés de los guaraníes en su consumo.  De hecho, hasta hoy día, las tierras de la provincia de Misiones (actual Argentina) constituyen una de las mayores productoras de yerba mate de la región.

Para concluir esta breve referencia a la yerba mate del Paraguay en la época colonial, debemos decir que este fue un producto clave para toda la región. Más allá de las disputas y conflictos que generó su comercio, y los sendos intentos de prohibición de su consumo por parte de la corona; la predilección por ella siguió avanzando, constituyéndose en el verdadero “oro verde” del Paraguay, fue el producto que posibilitó el intercambio y obtención de muchos otros durante el periodo colonial, y sin duda fue una riqueza que aún en nuestros días tiene gran importancia entre los que nacimos en aquellas tierras. 

Bibliografía

Avellaneda, M. Guaraníes, criollos y jesuitas. Luchas de poder en las Revoluciones Comuneras del Paraguay. Siglos XVII y XVIII, Asunción: Academia Paraguaya de la Historia y Tiempo de Historia, 2014.

Furlong, G. Misiones y sus pueblos guaraníes, Posadas, 1978.

Garavaglia, J. C. Mercado interno y economía colonial. Tres siglos de historia de la yerba mate, México: Grijalbo, 1983.

Morner, M. Actividades políticas y económicas de los jesuitas en el Río de la Plata, Buenos Aires: Centro Editor de Cultura, 2008.

Solé Rodríguez, O. Leyendas Guaraníes. Montevideo, 1902. Edición Facsimilar en Sevilla: Extramuros, 2012.

Sobre el autor
Pedro Miguel Omar Svriz Wucherer
Profesor y Licenciado en Historia por la Universidad Nacional del Nordeste (Argentina). Máster en Historia de Europa, El Mundo Mediterráneo y su Difusión Atlántica. Teorías, Métodos y Nuevas Líneas de Investigación (1492-2000) por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, España (UPO). Actualmente se desempeña como Personal Investigador con un Contrato Predoctoral para la Formación del Profesorado Universitario (FPU) en el Área de Historia Moderna de la UPO, financiado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECD) de España. Miembro del Equipo de Trabajo del Proyecto de Investigación “Globalización ibérica: redes entre Asia y Europa y los cambios en las pautas de consumo en Latinoamérica (HAR2014-53797-P), dirigido por el Dr. Bartolomé Yun Casalilla y financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) de España. 

Email: pmsvrwuc@upo.es

jueves, 29 de junio de 2017

El afán de reformar: planes y proyectos del reformismo borbónico

El siglo XVIII se inició́ con un conflicto sucesorio de la Corona española donde, entre 1701 y 1713, se enfrentaron la Casa de Borbón y la Casa de Austria por la herencia de Carlos II. Esta pugna de poderes cesó en 1713 con la subida al trono español de Felipe V, es decir, de la dinastía borbónica, unida por parentesco con su similar francesa. A partir de entonces, se inició una etapa de pretendidos cambios y transformaciones en las distintas esferas del imperio hispánico que procuraron llevar a cabo un proyecto de reorganización política y económica con resultados que se encontraba entre el logro y la frustración. De manera que estos esfuerzos para reformar el gobierno entre 1700 y 1808 bajo los sucesivos reinados de Felipe V (1700-1746), Fernando VI (1746-1759), Carlos III (1759-1788) y Carlos IV (1788-1808) es conocido como reformas borbónicas.


La familia de Felipe V de Louis-Michel van Loo, 1743. Museo del Prado (Madrid, España)

Los reformistas borbónicos buscaban renovar el aparato estatal a través de una burocracia centralizada, que emanara de Madrid, para restaurar el prestigio y la influencia de la monarquía. Por lo que pretendían establecer un mayor control político, comercial y administrativo dentro del imperio.
Por tanto, aunque no hay una definición clara y concisa del reformismo borbónico, podemos sostener que se trató́ de una serie de proyectos y planes de innovación del aparato estatal que llevó a cabo la monarquía borbónica gradualmente a lo largo del siglo XVIII; en el que no pretendían transformar completamente el orden estamental vigente sino mejorarlo para un mejor gobierno y una mejor administración de sus dilatados dominios.

Tampoco están claramente definidas las etapas de dichas reformas producidas en el siglo XVIII. Aunque la mayoría de los autores coinciden en señalar dos etapas: una inicial de cambios moderados, originados a comienzos del siglo XVIII, coincidiendo con los reinados de Felipe V y Fernando VI; y otra fase posterior con Carlos III mucho más intensa y ambiciosa en la que la Corona llevó a cabo un esfuerzo más serio y ambicioso de mejorar la relación de la Península con América y efectuar un mejor gobierno sobre sus colonias.

De esta forma, muchos autores concuerdan en situar el apogeo de las reformas en el reinado del monarca Carlos III. Además, dentro del reinado de este rey converge la hipótesis de que es a partir de 1763, año de finalización de la Guerra de los Siete Años, cuando más se intensificó este proceso de mejoras y renovaciones en los distintos ámbitos gubernativos. Esto es debido a que los desastrosos resultados de la Guerra de los Siete Años, sobre todo a partir de 1762 con la toma de Manila y La Habana por los ingleses y en 1763 con la Paz de París, impulsaron la necesidad de reformas. Esto se debe a que la monarquía adquirió conciencia de la importancia estratégica de las colonias americanas, principalmente del Caribe, amenazadas por las potencias extranjeras que las acechaban continuamente y mermaban el intento de control que pretendía la Corona sobre ellas, causando obstáculos y peligros a través del contrabando y de los conflictos bélicos. Por estas razones se planteó instaurar un sólido plan de cambios que estabilizara y fortaleciera su dominio en las Indias. 


The British Fleet Entering Havana, 21 August 1762 de Dominic Serres, 1775. National Maritime Museum, Greenwich (Londres, Reino Unido)

El regalismo fue el elemento esencial de la política de Carlos III. El regalismo es la política destinada a hacer prevalecer las regalías o derechos inherentes a la soberanía del monarca, sobre los derechos propios de la Santa Sede. La acción regalista de Carlos III se centró en el control de la Iglesia española, y para lograrlo desarrolló una amplia acción reformista que constituye el elemento primordial de su política.

Las reformas económicas se centraron en liberar a la actividad productiva de ciertas trabas que entorpecían su desarrollo como la liberación del comercio de granos en 1765. No obstante, el proteccionismo se mantuvo en el sector manufacturero.

En el terreno de las reformas administrativas, Carlos III aceleró la tendencia de los primeros borbones en centralizar y agilizar la administración, creando las seis Secretarías del Despacho: Estado, Guerra, Hacienda, Gracia y Justicia, Marina e Indias. Con el fin de ajustar las piezas de la maquinaria administrativa se institucionalizó en 1787 la Junta Suprema de Estado, un órgano deliberador que reunía semanalmente a los Secretarios del Despacho bajo la presidencia del Secretario de Estado.

Estos proyectos reformistas tuvieron versiones propias y diferentes en cada espacio geográfico de la Monarquía Hispánica. Uno de ellos fue Andalucía, que tuvo importantes repercusiones de estas ideas y procesos renovadores, incluso alguno de ellos le fueron exclusivos. Cabe destacar las consecuencias de la expulsión de los jesuitas en 1767 que significó la expulsión de los miembros de la Compañía de Jesús de todos los dominios de la Corona española, entre ellos los territorios andaluces; la creación de las nuevas poblaciones de Sierra Morena que fue un proyecto de colonización agraria; la política comercial con la promulgación sistema del libre comercio entre distintos puertos americanos y españoles que supuso un crecimiento del comercio colonial donde ciudades andaluzas gozaban de gran relevancia, como era el caso de Cádiz que siguió manteniendo bajo su control la mayor parte del tráfico ultramarino; y el desarrollo de la Ilustración que tuvo su particular versión en Andalucía y que consiguió logros importantes como la creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País, las iniciativas a favor de la reforma universitaria, la difusión cultural a través de las tertulias, academias, bibliotecas, etc. 


Grupo escultórico que refleja el encargo de Carlos III a Pablo de Olavide de crear las Nuevas Poblaciones. La Carlota (Córdoba, España) 

En cuanto al territorio americano, en el plano comercial sobresale la autorización del comercio libre y la protección de algunos puertos peninsulares y americanos a raíz de 1765 y, sobre todo, a partir del Reglamento de Libre Comercio implantado en diversos puertos en 1778 cuando el comercio español con las colonias americanas quedó relativamente liberizado al autorizarse el comercio directo entre 13 puertos españoles y 22 americanos. En el ámbito militar, destacan sobremanera las fortificaciones que fueron claves en el aparato borbónico y en las nuevas necesidades defensivas, muchas ciudades hispanoamericanas, entre ellas la ciudad cartagenera, fueron rodeadas por amurallamientos y defensas durante el transcurso del siglo XVIII.  En el plano administrativo, se crearon los virreinatos de Nueva Granada (1717/1739) y la del Río de la Plata (1776). 


Reglamento y Aranceles Reales para el Comercio Libre de España a Indias, 1778. Library of Congress (Washington, Estados Unidos).


Sin embargo, estos planes de renovación que se produjeron en el imperio hispánico en el siglo XVIII tuvieron una inevitable respuesta a ambos lados del Atlántico. Las pugnas entre distintos grupos solían determinar el éxito o fracaso de las políticas borbónicas. Estas luchas implicaban generalmente a una amplia gama de grupos sociales tanto en España como en América, quienes se movilizaban para influir en el proceso político y lograr sus propios objetivos particulares. Y ello tenía como resultado un proceso de negociación y conflicto entre los distintos grupos de poder dentro de la Monarquía.

A través de estas oposiciones e incidencias que sucedían tanto en la Península como en América se produjeron resistencias a las reformas que complicaron aún más su ejecución y que reflejaron la modificación y adaptación que sufrían las normas peninsulares a las circunstancias e intereses locales. Lo que dificultaba los pretendidos procesos de centralización por parte de la Monarquía que, en vez de aumentar el poder en el centro, incrementaban la soberanía local. Además, supone una prueba elocuente de la gran diferencia que había entre la reforma proyectada sobre el papel y su aplicación en la realidad, es decir, entre la norma y la práctica en los planes reformistas del siglo XVIII.


Bibliografía

Guimerá, Agustín (Ed.). El reformismo borbónico: una visión interdisciplinar, Madrid: Alianza Editorial, 1996.

Kuethe, Allan J., Andrien, Kenneth J. The Spanish Atlantic world in the eighteenth century : war and the Bourbon reforms, 1713-1796, Cambridge: Cambridge University Press, 2014.

Lucena Giraldo, Manuel. A los cuatro vientos: las ciudades de la América hispánica, Madrid: Marcial Pons Historia, 2006.

Lynch, John. La España del siglo XVIII, Barcelona: Crítica, 2004.

Paquette, Gabriel. Enlightenment, Governance, and Reform in Spain and its Empire 1759-1808, Reino Unido: Palgrave Macmillan, 2008.

Ruiz Torres, Pedro. Reformismo e Ilustración, Madrid: Marcial Pons, 2008.


Webgrafía

1º imagen: Wikipedia.org
2º imagen: Wikipedia.org

Sobre la autora


Rocío Moreno Cabanillas
Contratada Predoctoral FPU del Ministerio de Educación desde diciembre de 2014 en el área de Historia Moderna de la Universidad Pablo de Olavide.

Licenciada en Humanidades por la Universidad Pablo de Olavide (UPO), prosiguió su formación en el Máster Oficial Universitario Historia de Europa, el Mundo Mediterráneo y su Difusión Atlántica: Métodos, Teorías y Nuevas Líneas de Investigación (1492-2000) de la UPO con el TFM denominado “La epístola controlada. El establecimiento de la Administración de Correos de Cartagena de Indias en la segunda mitad del siglo XVIII”; y después realizó el Máster en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas. Especialidad Ciencias Sociales: Geografía e Historia en la UPO.

Actualmente se encuentra en el Programa de Doctorado de la UPO Historia y Estudios Humanísticos: Europa, América, Arte y Lenguas desarrollando la Tesis sobre comunicación e imperio centrándose en el caso de estudio de la Administración de Correos de Cartagena de Indias dirigida por Manuel Herrero Sánchez y Antonio J. López Gutiérrez.

Así que sus intereses se centran en las reformas borbónicas del siglo XVIII, la historia de las comunicaciones y los organismos institucionales como fuentes de conflictos y negociaciones entre la Corona y las élites locales americanas.

Es miembro de proyectos de investigación I+D de la Junta de Andalucía y del MINECO. 

Tiene varias publicaciones en diferentes revistas científicas sobre los correos marítimos (Revista de Historia Naval, Fronteras de la Historia, Bibliographica America, etc.) así como varios capítulos de libros en francés y español. Asimismo, en 2017 ha publicado un libro titulado: Cartas para gobernar. El establecimiento de la Administración de Correos de Cartagena de Indias (1764-1769). Además, ha presentado su trabajo en diferentes foros nacionales e internacionales (Alemania, Argentina, Francia, Inglaterra, Italia, etc.). 




martes, 20 de junio de 2017

Biografía de una mujer olvidada: Margarita de Navarra

Siglo XVI, Francia. Humanismo, Renacimiento, protestantismo y Reforma son algunos de los principales ejes rectores de la época, y todos ellos influirían sobremanera en la corte del famoso rey francés, Francisco I. De sobra es conocida su obra política, así como los constantes episodios de beligerancia con el emperador Carlos V. Pero detengámonos. Esta no es una historia más de los hombres importantes de la época. Con este artículo queremos introducir al lector o lectora, la biografía de una mujer, que a nuestro juicio, tuvo una relevancia capital, fundamentalmente tanto desde la óptica de la historia cultural y literaria, como de la política.

¿Habéis oído hablar de la duquesa de Alençon, de Berry, condesa de Armagnac, de Perché, reina de Navarra y princesa de la primera rama de Orléans?  A pesar de la sobrecarga de títulos nobiliarios, seguramente siga siendo una auténtica desconocida. Quizás Margarita de Navarra, nombre con el que ha pasado a la historia, suene algo más. Pues no sólo es la hermana del primer Valois, Francisco  I, sino que, también fue un personaje relevante en el ámbito político, social, literario e ideológico de principios del siglo XVI en Francia. ¿Por qué? 

Margarita de Angulema, c.1527, retrato de Jean Clouet


Desde su infancia estuvo muy vinculada con las letras. Tanto su hermano como ella, se vieron inmersos en un ambiente erudito que les ofreció la oportunidad de instruirse en la cultura clásica, aprendiendo tanto el griego como el latín. Sin embargo, Margarita puso especial interés por el estudio de otras lenguas, destacando entre ellas el alemán, el castellano, el italiano y el hebreo. Gracias a dicha formación, Margarita tuvo un papel relevante dentro de la corte, dado que su hermano confió los asuntos de la diplomacia extranjera en su persona.

Llama la atención que en aquella época una mujer tuviera un rôle tan activo en la corte de Francisco I, una de las más importantes de Europa. No obstante, esta situación no resulta tan extraña, ya que con la llegada del Renacimiento, muchas mujeres destacarían tanto en el ámbito político como en el cultural. Por tanto, si atendemos tanto a la historia de género como a la historia política, la figura de Margarita cobra más relevancia si cabe.

Los problemas afloran en la corte francesa. A raíz de la Batalla de Pavía, en 1525, el emperador Carlos V, además de derrotar al rey francés, lo hizo su prisionero. Margarita, ante esta situación, intentó negociar con los embajadores de la Monarquía Hispánica la liberación de su hermano. No obstante, fracasó en el empeño, dado que Francisco I tuvo que firmar un tratado en Madrid en 1526, en el que Francia no resultó nada beneficiada.

Otro de los aspectos a destacar, en su labor como diplomática de la corte, donde continuaba cultivándose y formándose, fue acoger tanto a pensadores como artistas de renombre y situarlos bajo su protección, para que así pudieran desarrollar una prolífica vida cultural. De entre estos destacamos Le Groupe de Meaux, con su mayor representante el poeta Clément Marot. Gracias a su situación privilegiada y a la buena relación con su hermano pudo liberar a algunos escritores de la censura. Entre ellos Erasmus y Léfevre.

Pero no solo fue una mecenas de la cultura de su tiempo, ya que, la propia Margarita, fue una escritora prolífica, que abarcó diferentes géneros literarios, contribuyendo de esta manera, y de forma directa al desarrollo de las letras francesas. Farsas, poesía, prosa, teatro, etc.

Concienciada de la controversia religiosa de su tiempo, Margarita entabló una fuerte relación con el obispo Briçonnet, quien la conduce por el camino de la mística. Gracias a esta amistad y a conocer a Léfevre y a Gérald Roussel, nuestra escritora atraviesa un periodo de inquietud religiosa que la lleva a una reflexión personal que manifiesta en muchos de sus textos.  Entre ellos encontramos el poema: Le Dialogue en forme de vision Nocturne, Chansons Spirituelles, La Navire etc.

En las letras francesas la literatura mística adquiere una gran difusión y repercusión en los siglos XVI Y XVII. Les Prisons es la máxima representación del misticismo de Margarita de Navarra. Los versos reflejan  una articulación de la unión mística en lenguaje paralelo al del amor humano. Este libro, mezclando lo espiritual y autobiográfico, termina con la fusión del alma purificada que llega al momento culminante de la unión mística del alma con Dios.

Con la publicación de Le Miroir de l’âme pécheresse en 1531  la autora vive un episodio amargo en su vida, pues la Facultad de Teología de la Universidad de la Sorbona quiso censurar la obra por ser de tendencias contrarias a la fe católica.



Atendiendo a las fuentes biográficas de la autora y a su obra literaria podemos apuntar que Margarita de Navarra se identifica más con la doctrina protestante, aunque no lo manifestase con total libertad, por ser la hermana de un rey católico.

A pesar de la gran cantidad de poemas escritos por ella, es sobre todo conocida en la historia literaria por su única novela: L’Héptameron. En esta obra predomina la temática de la religión y del amor pero, sobre todo, se caracteriza por la sátira hacia el clero. Destaca también, en los cuentos del Heptaméron, la influencia del platonismo o neoplatonismo, característico de la corriente humanística.

La estructura de esta obra maestra podemos compararla con El Conde Lucanor de Don Juan Manuel en España, The Canterbury Tales de Chancer en Inglaterra y Il Decamerone de Boccacio en Italia. Esta trilogía supuso una reforma de la prosa en Europa a través de nuevas técnicas narrativas.

Dos siglos más tarde, es Margarita de Navarra quien retoma estos precedentes literarios para reformar la tradición narrativa en Francia. De esta forma, abre la vía a un nuevo género: el cuento. Y es considerada la precursora de las técnicas boccacianas en la literatura francesa del siglo XVI.

“Entre autres, je crois qu’il n’y a nul de vous qui n’ait lu les Cent Nouvelles Nouvelles de Boccace, nouvellement traduites d’italien en français […]”

Vemos en estas palabras como en el prólogo del libro la autora resalta la figura de Boccaccio y deja entrever al lector su admiración por este autor italiano.

En definitiva, nos encontramos con una figura que a pesar del ostracismo al que ha sido sometido por la historiografía, resulta admirable el potencial que durante toda su vida desarrolló tanto a nivel político como cultural. Por último, nos gustaría destacar que desde la visión de género su legado cobra mayor relevancia para la historia puesto que, tristemente, la mujer ha sido relegada históricamente a un segundo plano.

Margarita de Navarra, supo desde su condición social privilegiada, romper todos los moldes. Fue capaz de rodearse de los personajes más brillantes de la época, enriqueciendo a las mujeres y los hombres de la corte. Más allá de esto, en una sociedad tan patriarcal, ella se atrevió a escribir y publicar textos sorteando incluso intentos de censura por parte de la Universidad de la Sorbona.

Es fácil andar cuando el camino es visible; lo más difícil consiste en atravesar ese camino a partir de nada. Margarita de Navarra, gracias a su espíritu abierto y decidido, es una de las primeras mujeres de su época en abrir el camino hacia la emancipación de las mujeres. Contribuyó así a la edificación de la cultura de principios del siglo XVI y a la cultura venidera. 

Jardín de Luxemburgo, París


Bibliografía

Balmas, E., Giraud, Y. et  Pichois, C. Littératurefrançaise. Paris: Arthaud, 1986.

Caso, A. Las olvidadas. Barcelona: Planeta, 2005.

De Navarre, Marguerite. HeptaméronEd. Simone de Reyff, Paris: Flammarion, 1982.

Martínez, Caridad, “La Narración” Historia de la Literatura Francesa, ed. Javier del Prado. Madrid: Ediciones Cátedra, 2009, páginas 241-267.

Múgica, M. Margarita de Angulema. Pamplona: Gobierno de Navarra, 2015.

Timmermans, Linda. L’accès des femmes à la culture sous l’Ancien Régime. Paris: Honoré Champion, 2005.



Sobre la autora



Inés Mestre Jiménez

Graduada en Estudios Franceses por la Universidad de Sevilla, promoción 2010-2014, centra su interés en la literatura e historia moderna y la cultura francófona.

De vocación docente, realiza una estancia de ocho meses en Dijon como auxiliar de conversación. Actualmente cursa el Máster en Profesorado en ESO, Bachillerato, F.P o Enseñanza de Idiomas (Especialidad: francés).